La sabrosa sencillez de la cocina japonesa, El Oyakodon

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La sabrosa sencillez de la cocina japonesa, El Oyakodon

Oyakondo II - SushiOle

Oyakondo II - SushiOle

Con apenas tres ingredientes, el oyakodon es un ejemplo de cómo un plato tradicional se puede convertir en toda una referencia gastronómica.

Para hablar del oyakodon, es necesario que antes expliquemos lo que es un donburi, este tipo de platos de la gastronomía japonesa se refiere a un cuenco de arroz con verduras, pescado o carne. El arroz sirve como base y luego los complementos se ponen en la parte superior. Puede que lleve algún tipo de salsa, que luego se mezcla con el arroz, para conseguir un plato completo y sabroso. En realidad, es un plato barato y popular, que se puede realizar con cualquier alimento de temporada.

Oykodon - SushiOle
Oykodon – SushiOle

Pues bien, el oyakodon es uno de los donburis más famosos de Japón. ¿La razón? Es uno de los típicos platos tradicionales que se sirven a toda velocidad y que proporcionan un buen aporte energético, los ingredientes principales no pueden ser más sencillos: pollo, huevo y arroz. Eso sí, como no podría ser de otra forma dentro de la gastronomía japonesa, hay ciertos detalles que convierten a este plato en toda una delicia.

Lo primero, el arroz, no es arroz blanco y ya está, sino arroz de sushi. Si conocéis el procedimiento, ningún problema, si no, bueno, hay que limpiar bien el grano y luego dejarlo en remojo para eliminar la mayor parte del almidón, luego se cuece hasta que esté seco, pero al dente, y, al final, después de dejarlo reposar, se le añade la típica vinagreta para arroz de sushi.

En cuanto al pollo, hay numerosas variantes de cómo prepararlo, después de todo estamos hablando de un plato tradicional, pero, a grandes rasgos, hay que cocerlo a fuego lento con caldo dashi, mirin, sake, un poco de soja y algo de azúcar. Se le puede añadir tiras de cebolla cortada en juliana para dar más sabor y textura, el pollo cuanto más tierno, mejor se corta en trozos pequeños, del tamaño de un bocado.

Finalmente, el huevo. Aquí hay también varias maneras de terminar de emplatar. En lo que todos coinciden es que el huevo no se bate del todo, se deja con un punto sin mezclar y se añade al pollo, con el fuego al mínimo. Ahí ya es cuestión de gustos, ya que el nivel de cuajado depende de cada uno, lo ideal es dejarlo casi a punto y luego, al echarlo sobre el arroz, que se termine de hacer. Ahí podemos añadir alguna verdurita o hierba aromática para darle un toque, como cebollino, cebolleta, perejil…

Al final, se sirve el conjunto en el bol, para que el comensal lo remueva a su gusto, formando un todo heterogéneo y cremoso en el que podemos encontrar ecos del dashi y el mirin, con el pollo tierno y la acidez del arroz de sushi. Un plato sencillo de preparar, sabroso y que admite numerosas variaciones.

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